lunes, 5 de abril de 2010

me reencontré con un libro de cummings y no lo puedo creer de la felicidad

en algún lugar donde nunca estuve,
felizmente y más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen ese silencio


en tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

tu mirada más frágil me vuelve a abrir tan fácil
aunque yo me haya cerrado como dedos,
abrís siempre, pétalo tras pétalo como la Primavera abre
(tocando hábilmente, misteriosamente) su primera rosa

o si tu deseo es cerrarme, yo y mi vida
nos cerraremos muy bellamente, súbitamente
como el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo en todo lentamente;

nada que hayamos de percibir en este mundo equipara
el poder de tu intensa fragilidad, cuya textura
me sacude con el color de sus países
moviendo muertes y siempres con cada aire que exala

(no sé qué es de ti que cierra
y abre, sólo algo en mí entiende
la voz de tus ojos es más honda
que cualquier centro de rosa)

nadie, ni siquiera la lluvia tiene las manos tan pequeñas